Lin Tai Zhu – El Legado de la Dinastía Zhu Parte 2


         En el pueblo el maestro Yao ha salido a comprar al mercado.

—Buen día maestro Yao, ¿En qué puedo ayudarle? —dice el encargado de la tienda.

—vengo a comprar algunos víveres.

—Ah claro, pase adelante.

         Luego de un rato el maestro Yao comienza a agregar algunas cosas al carrito de compras.

—Me pregunto cuál de estas dos marcas de leche será mejor para mi salud —dice mientras observa detenidamente dos empaques de leche en el refrigerador de la tienda. Luego toma ambos productos —Creo que le preguntaré a encargado.

         Lleva los empaques de leche al encargado, pero en ese mismo instante tres sujetos armados entran en el local apuntando a todos los que allí se encuentran.

—Este es un robo, todos al suelo ahora mismo —grita uno de los sujetos que ha entrado.

         Todas las personas en el local asustadas obedecen inmediatamente al sujeto.

—Dame todo el dinero de la caja registradora —dice otro de los sujetos a quien está cobrando los productos.

         El sujeto en la caja registradora comienza a sacar todo el dinero que tiene guardado y lo va colocando en una bolsa. El maestro Yao al ver todo lo que sucede decide levantarse y hablarle a los sujetos.

—Me parece que esto que están haciendo no es correcto.

— ¿Quién te ha pedido opinión anciano? Cállate y regresa al suelo antes de que te envíe al otro mundo.

         El sujeto lo apunta y el maestro Yao solo levanta las manos observándolo detenidamente, luego mueve ligeramente sus ojos hacia los lados para posteriormente cerrarlos bajando luego las manos.

— ¿Que no me escuchaste anciano? —grita nuevamente el sujeto acercándose al maestro Yao mientras lo continúa apuntando —. Dije que regresaras al suelo.

         El maestro Yao se mantiene sin moverse mientras el sujeto continúa acercándose hasta que al estar lo suficientemente cerca el maestro Yao abre rápidamente los ojos y reacciona golpeando fuertemente desde abajo con su muñeca la mano del sujeto armado dejándolo sin su arma, luego golpea con la palma de su otra mano en el pecho haciéndolo volar hacia atrás hasta chocar con la pared de la tienda.

— ¡Pero qué rayos! —reacciona otro de los sujetos apuntando al maestro Yao y disparándole.

         El maestro Yao gira en el aire esquivando los disparos, luego toma una de los paraguas de la tienda y comienza a girarlo en sus manos para después lánzalo a gran velocidad al sujeto, impactando justo en la mano que tiene el arma.

—Este viejo está loco —dice una de las personas persona en el suelo.

El último sujeto que ha entrado a robar a la tienda toma de rehén al hombre que está en la caja registradora.

—Sino te detienes ahora le dispararé.

         El maestro Yao se pone erguido y coloca sus manos es su espalda.

—Así es anciano, tienes que hacer todo lo que yo diga.

         Sin embargo el maestro Yao comienza a mover sus dedos de un lugar a otro haciendo figuras en su espalda hasta que sus manos se llenan de energía roja.

— ¿Qué es lo que haces en tu espalda? Te dije que te quedaras tranquilo o le dispararé.

         En ese momento el sujeto comienza a ver como un dragón rojo sale desde la espalda del maestro Yao y lo ve fijamente, hasta que de un momento a otro se dispone a atacarlo yendo hasta donde está él.

— ¡No! —grita desesperado —¿Qué clase de monstruo es ese?

         El sujeto comienza a dispararle al dragón que ven sus ojos hasta que el dragón lo alcanza dejándolo inmóvil para posteriormente caer en el suelo con los ojos abiertos sin poder moverse.

         Luego de pagar por las cosas que ha comprado el maestro Yao decide irse del lugar.

—Gracias por los productos buen hombre, regresaré cuando necesite comprar algo más.

         Todos en el local quedan sorprendidos mientras el maestro Yao se marcha con todos sus productos. En ese momento uno de los clientes en la tienda comienza a aplaudir y el resto de las personas lo siguen creando ovación por lo que han presenciado hace unos pocos instantes, mientras que una persona desde fuera del local también ha presenciado lo ocurrido y al ver al maestro Yao marcharse sonríe denotando maldad.

—Te encontré, Yao Tai Zhu.

         Más tarde al regresar a casa el maestro Yao ve la puerta de la entrada principal un poco abierta.

—Lin… ¿Has regresado a casa? —camina lentamente por la casa— ¿Lin estás allí?

         Todo está muy tranquilo hasta que una voz interrumpe el silencio.

—Durante años pensamos que el Clan Zhu se había extinguido, que todos habían muerto aquella noche pero veo que no es así.

— ¿Quién está allí? —pregunta el maestro Yao sin ver a nadie.

—Yao Tai Zhu, último sobreviviente del Clan Zhu —sale de entre las sombras un hombre, el mismo que antes lo ha visto en la tienda —. Tú debes conocer la ubicación del amuleto del dragón rojo.

— ¿Quién eres tú? ¿Por qué has entrado a mi casa sin mi permiso?

—Soy miembro del Clan Kim.

—El Clan de los Invasores —responde sorprendido el maestro Yao—. ¿Cómo nos has encontrado?

—Durante años mi clan ha buscado las reliquias los cuatro clanes de la orden del dragón rojo, el amuleto colgante es una de ellas. Exterminamos a todos aquellos miembros del clan Zhu pero no lo encontramos ¡Tú debes tenerlo!

—No tengo lo que buscas, tendrás que marcharte.

—Sino lo vas a entregar voluntariamente entonces tendré que tomarlo a la fuerza.

—No te lo permitiré.

—Eso ya está por verse.

         Mientras tanto en el colegio, Lin ya ha terminado su examen.

— ¿Cómo te ha ido en el examen Lin? —pregunta Richard, el mejor amigo de Lin.

—Pues creo que bien.

Fatal, me fue fatal. Tendré suerte si logro aprobar el examen.

—Lin ¿A dónde piensas ir para estudiar la universidad?

—Lo más seguro es que me quede en Chicago para ayudar a mi abuelo con la escuela de artes marciales. ¿Y tú Richard?

—La verdad es que aún no lo decido, luego del verano tomaré la decisión.

         En ese instante el amuleto que el maestro Yao le ha regalado a Lin comienza a brillar por unos instantes y una extraña sensación invade su cuerpo

— ¿Sucede algo? —pregunta Richard.

—No lo sé. Tengo que irme pronto —responde Lin y repentinamente se marcha de la escuela.

         ¿Qué fue esa extraña sensación? Es como si algo malo fuese ocurrido, le preguntaré a mi abuelo, él sabrá que significa.

—Te veo luego Lin —le dice Richard mientras ella se marcha.

 

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