Lin Tai Zhu – El Legado de la Dinastía Zhu Parte 1


Antiguamente los cuatro clanes vivían en armonía, pero todo cambió cuando los invasores atacaron. Solo la orden del dragón rojo podía detenerlos pero cuando… Esperen un momento… Creo que ya había escuchado algo así antes, bueno como sea. Mi nombre es Lin, soy una joven que desde que tiene uso de razón ha vivido con su abuelo, el maestro Yao Tai Zhu. Somos los últimos sobrevivientes del Clan Zhu, uno de los cuatro que descendían de la antigua Orden del Dragón Rojo, los guerreros más poderosos del sur de la china occidental. Desde niña fui entrenada por mi abuelo en las artes marciales, obteniendo habilidades de combate dignas de todo guerrero del Clan Zhu.

Con el pasar de los años entrené arduamente hasta dominar técnicas muy poderosas las cuales, según mi abuelo, solo serían para preservar los conocimientos del Clan Zhu ya que no pretendía que anduviera por allí como Jacky Chan exhibiéndome. Sin embargo, creo que mi propósito radica en más que solo mantener con vida las enseñanzas de mi clan.

Me siento orgullosa de ser quien soy, de vivir con mi abuelo y de ser la última descendiente de un clan, aunque eso traiga mi mente recuerdos que no son muy gratos para mí. El recuerdo más lejano que tengo de mi niñez es aquel donde veía a toda la gente a mi alrededor morir a manos de Los Invasores, un clan que creía que era tiempo de dejar atrás las viejas prácticas marciales y adaptarse al nuevo orden mundial, yendo en contra de la cultura y las tradiciones de los cuatros clanes pertenecientes a la Orden del Dragón Rojo. Según este grupo de mafiosos y brabucones era mejor mezclarse con el resto de la humanidad a la fuerza, y para aquellos que no entendieran esto y no quisieran apartarse de su clan serían eliminados, tal como pasó con la gente de mi clan aquella noche.

Fue la noche más oscura en la historia del Clan Zhu, los invasores atacaron por sorpresa con gran cantidad de soldados altamente entrenados y armados, matando a casi todos los miembros del clan entre ellos mis padres, quienes dieron su vida para que mi abuelo y yo pudiéramos escapar de allí. Luego de eso mi abuelo Yao y yo nos mudamos para Estados Unidos, donde nos ocultaríamos de los invasores que nos habían atacado en China.

Han pasado ya doce años desde aquel momento, tiempo en el cual mi abuelo me ha entrenado día y noche para dejar vivas en mí todas las tradiciones y costumbres del clan Zhu. He podido hacer mi vida normal, ir a la escuela y ya dentro de poco la universidad, claro, no sin antes estudiar y aprenderme todo lo que necesito para pasar los exámenes finales, los cuales son peor que entrenar toda una semana sin descanso con mi abuelo.

—Lin… Lin… ¡Oye Lin despierta!

         ¡Oh por Dios! Es mi abuelo, me quedé dormida otra vez.

—Abuelo, lo siento, creo que me quedé dormida.

—Has estudiado muy duro últimamente.

         Si claro, como no jeje.

—Lin, has trabajado mucho últimamente y creo que todo esfuerzo merece ser recompensado.

— ¡De verdad!

         ¿Me habrá comprado el teléfono del que sutilmente le he hecho saber que me gusta?

***Recuerda***

(En el desayuno)

—Mmm que curioso —dice el maestro Yao sorprendido—. Así que el mejor teléfono del mundo —toma una revista que extrañamente está al lado de su desayuno—.

(En el almuerzo)

—Creo que veré un poco de televisión —enciende la televisión y su canal favorito está bloqueado— Que extraño, recuerdo haber pagado el cable —comienza a cambiar los canales—. El canal de artes marciales también está bloqueado —continúa cambiando—. El canal de cultura china también —sigue cambiando los canales—. El canal de cocina asiática, el canal de deportes… Al parecer todos los canales están bloqueados. —Sigue cambiando canales hasta que por fin uno de los canales logra verse — ¡Vaya! Un Canal que no está bloqueado. Parece ser el canal de tecnología.

Mientras que en el canal de televisión se escucha.

—Y continuamos con nuestro maratón de 72 horas hablando sobre el mejor teléfono del mundo.

(En el salón de entrenamiento)

—Creo que entrenaré un poco para ejercitar mi cuerpo.

         El maestro Yao comienza a estirar los músculos cuando logra ver como justo al lado de su afiche de cultura china está otro que habla sobre el mejor teléfono del mundo.

—Pero que curioso, otro afiche, no recuerdo haberlo puesto allí.

(En el baño)

—Bueno, luego de un duro entrenamiento ha llegado la hora de un baño.

         El maestro Yao abre la llave del agua caliente y cuando el vapor comienza a expandirse por el baño logra ver en el espejo unas letras borrosas que dicen algo así como “Comprar teléfono”

— ¡Vaya! Lin ha olvidado limpiar el espejo esta mañana, creo que lo haré por ella —borra el mensaje.

***De vuelta a la realidad***

         Creo que fui lo suficientemente sutil para darle el mensaje.

—Lo que quiero darte hoy Lin es este  amuleto —saca un amuleto colgante rojo que tiene la forma de dragón.

—Pero abuelo, pero ese es tu amuleto de la suerte.

         Triste historia, el teléfono creo que tendrá que esperar.

—Hoy es un día muy especial, se cumplen doce años de tu entrenamiento y ya es momento de que tengas tu propio amuleto. Nunca lo pierdas, ya que es muy importante. Éste amuleto representa todo el legado del Clan Zhu, y al entregártelo te hago portadora de éste.

—Gracias abuelo.

         La alarma suena marcando la hora.

— ¡Oh por Dios! Ya es tarde. Abuelo ya tengo que irme. Gracias por el amuleto.

         Lin comienza a recoger todas sus cosas rápidamente.

—Te veo luego abuelo.

         Lin sale apresuradamente al colegio a presentar su examen final, mientras su abuelo queda en casa.

—Bueno supongo que aprovecharé la mañana para salir a comprar algunas cosas a la tienda.

         Más tarde en el colegio, Lin llega justo a tiempo para presentar su examen.

         Justo a tiempo para el examen, espero haber estudiado lo suficiente para pasarlo ya que de ésta prueba depende mi futuro.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *